Detrás de una taza de café

Por: María Fernanda Mesa y Luisa Fernanda Londoño

Decidimos salir de la rutina de la ciudad y viajar a zona rural, fuimos a conocer el proceso del café, uno de los productos más representativos de Colombia, en la finca La Manguita que está ubicada en la vereda Pueblito del municipio de Armenia.

Tuvimos la oportunidad de hablar con los caficultores de la zona, quienes nos contaron cómo es trabajar y vivir del café. Tradición, cultura y amor por su labor es lo que se puede apreciar en sus rostros.

Café en proceso de maduración.
Foto: María Fernanda Mesa


«El café habla también, el café dice me cogen o me caigo», Óscar Carvajal, caficultor.

Cuando el café esta maduro y es el momento indicado para su recolección se puede evidenciar por su color rojo.
Foto: Luisa Londoño.

Los caficultores van todos los domingos desde su finca hasta el pueblo a vender su café, muchos caminando con su mula al lado y otros en chiveros, pero con la ilusión de conseguir un buen pago por su carga para que su esfuerzo se vea recompensado de la mejor manera.

Armenia Mantequilla, Municipio de Antioquia es uno de los pueblos donde más se evidencia la cultura cafetera.
Foto: Luisa Londoño.
El café se debe de dejar al sol hasta que este completamente seco y sus granos se tornen amarillentos.
Foto: María Fernanda Mesa.

Mientras esta en proceso de secado se debe mover contastemente para evitar que se queme y lograr un secado perfecto.
Foto: María Fernanda Mesa.
Según la sociedad de cafeteros, para noviembre del 2019 una carga de 125 kilogramos de café está aproximadamente en 966 mil pesos.
Foto: Luisa Londoño.

Para Óscar Carvajal recoger café se ha convertido en su vida, desde los 8 años lo hace por herencia familiar y se siente orgulloso de ser caficultor, para poder contribuir con su producto a los millones de Colombianos que como él disfrutan de una taza de café.

El café se cosecha cada 3 meses, sin embargo, en febrero hay una cosecha a la que se le llama «traviesa» que se da en medio de este lapso de tiempo. Noviembre es el mes en el que más producto se obtiene.
Foto: María Fernanda Mesa.
La mayoría de cultivos de café están localizados en montaña lo que hace más complicada su recolección.
Foto: Luisa Londoño.

Óscar no se equivoca al decir que los colombianos amamos el café y esto se ve reflejado en estudios que demuestran que el 98% de los hogares en Colombia lo incluyen en su canasta familiar, sin embargo, para poder tener un vaso de café se requiere que el grano sea sometido a varios procesos que son realizados por los caficultores. 

Antes de venderlo se deben seleccionar los granos buenos, los granos que están más quemados se venden a un precio menor.
Foto: María Fernanda Mesa.

  1. En primer lugar se encuentra el proceso de cultivo”
  2. Posteriormente se continúa con un proceso llamado “beneficio húmedo”, en este paso se logra la transformación del café. 
  3. En tercer lugar está la “Trilla”, la cual consiste en el descascarado y clasificación del grano. 
  4. Por último está el denominado “Tostión”, aquí el café desarrolla el aroma y el sabor de la bebida. 
Colombia es el mayor exportador de café en el mundo.
Fuente: Revista Dinero

Como resultado se obtiene el famoso café colombiano, una bebida suave que se caracteriza por tener acidez, cuerpo medio y un aroma pronunciado. Colombia es el  país que más café exporta, seguido de Brasil y Vietnam. 

El café colombiano es considerado el mejor del mundo, detrás de cada taza está el arduo trabajo de los caficultores colombianos y sus familias, por eso es importante resaltar la importancia del producto que mejor nos representa.

Cuando se vende el café los compradores revisan cada grano y seleccionan los mejores, dependiendo de su calidad hacen su oferta.
Foto: María Fernanda Mesa.
La mayoría de cafeteros utilizan las mulas para transportar sus bultos desde las fincas.
Foto: Luisa Londoño.

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